¿Quién nos separará del amor de
Cristo? ¿Acaso las pruebas, la aflicción, la persecución, el hambre, la falta
de todo, los peligros o la espada? Como dice la Escritura: Por tu causa nos
arrastran continuamente a la muerte, nos tratan como ovejas destinadas al
matadero.
Pero no; en todo eso saldremos triunfadores gracias a Aquel que nos amó. Yo sé que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni las fuerzas del universo, ni el presente ni el futuro, ni las fuerzas espirituales, ya sean del cielo o de los abismos, ni ninguna otra criatura podrán apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.