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4.8.19
28.9.13
Homilía sobre los Hechos de los Apóstoles, nº 20, 3-4; Autor: San Juan Crisóstomo
No hay nada más frío que un cristiano despreocupado por salvar a los hermanos. No puedes, en este asunto, poner por pretexto tu pobreza: aquella que dio las dos monedas ínfimas se levantaría para acusarte (Lc 21,2) También Pedro, que decía: “No tengo ni oro ni plata.” (Hch 3,6) Y Pablo que era tan pobre que a menudo pasaba hambre y le faltaba lo necesario para vivir (1 Cor 4,11) Tampoco puedes excusarte con tu procedencia humilde: ellos también eran de condición modesta. Ni la ignorancia sería una disculpa válida: ellos tampoco eran gente de letras...Ni pienses alegar la enfermedad: Timoteo tenía frecuentes molestias de estómago (1Tim 5,23)...Cualquiera puede ser útil a su prójimo si lo quiere de verdad...
No digas que te es imposible restablecer en el buen camino a los demás, porque si tú eres cristiano es imposible que esto no suceda. Cada árbol lleva su fruto (Mt 17,17) y como no hay contradicción en la naturaleza, tampoco lo hay entre lo que nosotros decimos y la verdad, porque es inherente a la naturaleza del cristiano...Es más fácil que la luz se vuelva tinieblas que el cristiano deje de iluminar a los demás.
25.7.13
Encíclica Redemptoris Missio Nº 42; Autor: S. S. Juan Pablo II
El hombre contemporáneo
cree más a los testigos que a los maestros;(Cf.Pablo VI, Exh. Ap. Evangelii nuntiandi, 41: l.c., 31-32). cree más en la experiencia que en la doctrina, en la vida y los hechos que en
las teorías. El testimonio de vida cristiana es la primera e insustituible
forma de la misión: Cristo, de cuya misión somos continuadores, es el « Testigo
» por excelencia (Ap 1, 5; 3, 14) y el modelo del testimonio cristiano.
El Espíritu Santo acompaña el camino de la Iglesia y la asocia al testimonio
que él da de Cristo (cf. Jn 15, 26-27).
La primera forma de
testimonio es la vida misma del misionero, la de la familia cristiana y de
la comunidad eclesial, que hace visible un nuevo modo de comportarse. El
misionero que, aun con todos los límites y defectos humanos, vive con sencillez
según el modelo de Cristo, es un signo de Dios y de las realidades
trascendentales. Pero todos en la Iglesia, esforzándose por imitar al divino
Maestro, pueden y deben dar este testimonio, que en muchos casos es el único modo posible de ser misioneros.
20.3.11
Segunda Carta de San Pedro 1, 16-18
Pues no ha sido siguiendo fábulas capciosas como os dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, sino como quienes han sido testigos oculares de su grandeza. Porque al recibir de Dios Padre honor y gloria, procedente de la sublime Gloria, le vino una voz en estos términos: "Éste es mi Hijo amado en quien me complazco". Esta voz venida del cielo la oímos cuando estábamos con él en el monte santo
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