Solamente les pido que se
comporten como dignos seguidores del Evangelio de Cristo. De esa manera,
sea que yo vaya a verlos o que oiga hablar de ustedes estando ausente, sabré
que perseveran en un mismo espíritu, luchando de común acuerdo y con un solo
corazón por la fe del Evangelio, y sin dejarse intimidar para nada por los
adversarios. Este es un signo cierto de que ellos van a la ruina, y ustedes a
la salvación. Esto procede de Dios,
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10.6.18
11.5.13
El Sentido de la Filiación Divina Pg. 190-191, Autor: Fernando Ocariz
Nuestro ser hijos de Dios en Cristo confiere a la fraternidad cristiana unas características sobrenaturales precisas. Esa fraternidad es unidad: todos somos uno en Cristo. A la luz del misterio de ser ipse Christus, de la realidad de la Comunión de los Santos, del Cuerpo Místico, la fraternidad entre los cristianos se manifiesta, no como una horizontalidad, sino como una verticalidad en Cristo. Nuestro real ser hermanos de todos los cristianos es, por tanto, algo mucho más estrecho, una ligazón mucho más fuerte que la simple hermandad derivada de la posesión de una misma naturaleza específica; supera incomparablemente a esa genérica fraternidad humana universal. De alguna manera -mística, pero real: con contenido metafísico- los cristianos más que ser muchos hermanos, somos uno: ipse Christus.
18.4.13
Hablar con Dios, Tomo II, N° 66
La unidad invisible de la Iglesia tiene múltiples manifestaciones visibles. Momento privilegiado de esta unidad tiene lugar en el sacramento que recibe precisamente el nombre de Comunión, en ese augusto Sacrificio que es uno en toda la tierra. Uno es el Sacerdote que lo ofrece, una la Víctima, uno el pueblo que también lo ofrece, uno el Dios a quien se ofrece, uno el resultado de la ofrenda: Porque el pan es uno, somos muchos un solo cuerpo, pues todos participamos de ese único pan (1 Cor 10, 17). Lo mismo que este pan era ayer todavía un puñado de granos sueltos, así los cristianos, en la medida de su unión con Cristo, se funden en un solo cuerpo, aunque provengan de lugares y condiciones bien diversas. «En el sacramento del pan eucarístico –afirma el Concilio Vaticano II– se representa y se reproduce la unidad de los fieles»(Conc. Vat. II, Const. Lumen Gentium),. Es «el sacramento de la caridad»(Santo Tomás, Suma Teológica, 3, q. 73, a. 3), que reclama la unión entre los hermanos.
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