Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los
otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los
amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo
servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi
Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a
ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero.
Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Lo que yo les
mando es que se amen los unos a los otros.
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6.1.25
Evangelio según San Juan 15,12-17
13.6.23
Primera carta de San Juan 3, 22-24
Entonces, todo lo que pidamos nos lo concederá, porque guardamos sus mandatos y hacemos lo que le agrada.
¿Y cuál es su mandato? Que creamos en el Nombre de su Hijo Jesucristo y nos amemos unos a otros, tal como él nos lo ordenó.
El que guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él. Pues Dios permanece en nosotros, y lo sabemos por el Espíritu que nos ha dado.
27.3.13
Evangelio según San Juan 13, 38
¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.
12.3.13
Evangelio según San Juan 5, 1-9 y Comentario de Juan Taulero
Después de esto, se celebraba una fiesta de los judíos y
Jesús subió a Jerusalén.
Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una
piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco pórticos.
Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos,
paralíticos y lisiados, que esperaban la agitación del agua.
.
Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta
y ocho años.
Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que
estaba así, Jesús le preguntó: "¿Quieres curarte?".
El respondió: "Señor, no tengo a nadie que me sumerja
en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro
desciende antes".
Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y
camina".
En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar.
Sermón 8 para el Primer Viernes de Cuaresma, Autor: Juan Taulero
Esta piscina... representa a la
persona de nuestro Señor Jesucristo, digno de amor, y el agua removida en esta
piscina, es la sangre bendita del Hijo de Dios tan querido, Dios y hombre, que
nos lavó a todos con su sangre preciosa y que, por amor, quiere lavar a todos
los que acuden a Él (1P 1,19; Ap 7,14)...
Los
enfermos pueden simbolizar a los hombres entregados al orgullo, a la cólera, al
odio, a la avaricia, a la lujuria, lo que nos da a entender que todos los
enfermos de este género, que pueden lavarse en la sangre de Cristo, serán
completamente curados, si quieren sumergirse en esta agua. Los cinco pórticos
de esta piscina pueden representar, en cierto sentido, las cinco heridas
sagradas de nuestro Señor, por las cuales y en las cuales todos nosotros hemos
sido salvados... Bajo estos pórticos de la piscina se albergaban un gran número
de enfermos, y el que descendía a la piscina, en cuanto se agitaba el agua,
quedaba completamente curado. ¿Qué significan pues esta agitación y este
contacto, sino que el Espíritu Santo desciende desde lo alto sobre el hombre, y
toca el interior del hombre, provocando allí una gran agitación, y que el
interior de este hombre verdadera y completamente ha cambiado? No
prueba más las cosas que le gustaban antes; y lo que le horrorizaba, ahora es
su goce.
El desprecio, la pobreza exterior e interior, la renuncia, la vida interior, la humildad, el despego de todas las cosas creadas: he aquí lo que hace ahora su mayor felicidad. Cuando este contacto se efectua, el enfermo, es decir el hombre exterior, desciende por completo al fondo de la piscina, y se lava en Cristo, en su sangre preciosísima y, por la virtud de este contacto, seguramente queda curado, como también está escrito en otro lugar: "todos los que le tocaban quedaron curados" (Mt 14,36).
22.2.13
Primera Carta de San Juan 5, 1-15
El que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y el que ama al Padre ama también al que ha nacido de él. La señal de que amamos a los hijos de Dios es que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos El amor a Dios consiste en cumplir sus mandamientos, y sus mandamientos no son una carga, porque el que ha nacido de Dios, vence al mundo. Y la victoria que triunfa sobre el mundo es nuestra fe.
¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Jesucristo vino por el agua y por la sangre; no solamente con el agua, sino con el agua y con la sangre. Y el Espíritu es la verdad. Son tres los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre; y los tres están de acuerdo.
Si damos fe al testimonio de los hombres, con mayor razón tenemos que aceptar el testimonio de Dios. Y Dios ha dado testimonio de su Hijo.
El que cree en el Hijo de Dios tiene en su corazón el testimonio de Dios. El que no cree a Dios lo hace pasar por mentiroso, porque no cree en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y el testimonio es este: Dios nos dio la Vida eterna, y esa Vida está en su Hijo. El que está unido al Hijo, tiene la Vida; el que no lo está, no tiene la Vida.
Les he escrito estas cosas, a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen la Vida eterna. Tenemos plena confianza de que Dios nos escucha si le pedimos algo conforme a su voluntad. Y sabiendo que él nos escucha en todo lo que le pedimos, sabemos que ya poseemos lo que le hemos pedido.
25.1.13
primera Carta de San Juan 2, 9-11
El que dice que está en la luz y no ama a su hermano, está todavía en las tinieblas. El que ama a su hermano permanece en la luz y nada lo hace tropezar. Pero el que no ama a su hermano, está en las tinieblas y camina en ellas, sin saber a dónde va, porque las tinieblas lo han enceguecido.
22.1.11
Evangelio según San Juan 7,44-46
Algunos de ellos querían prenderlo, pero nadie puso las manos sobre él. Regresaron, pues, los guardias a los pontífices y fariseos, y éstos les dijeron: "¿Por qué no lo habéis traído?" Respondieron los guardias: "Nunca habló así hombre alguno".
25.12.10
Evangelio según San Juan 1,1-18
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. El no era la luz, sino el testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo". De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.
17.12.10
Evangelio según San Juan 13, 15
Os he dado ejemplo, para que como yo he hecho con vosotros, así lo hagáis vosotros.
15.11.10
Apocalipsis 2,2-5
Conozco tus obras, tus trabajos y tu constancia. Sé que no puedes tolerar a los perversos: has puesto a prueba a quienes usurpan el título de apóstoles, y comprobaste que son mentirosos. Sé que tienes constancia y que has sufrido mucho por mi Nombre sin desfallecer. Pero debo reprocharte que hayas dejado enfriar el amor que tenías al comienzo. Fíjate bien desde dónde has caído, conviértete y observa tu conducta anterior.
6.5.10
Evangelio según San Juan 15, 15
Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
16.1.10
Primera carta de San Juan 2, 8-11
os escribo un mandamiento nuevo que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas pasan y ya luce la luz verdadera. Quien afirma que está en la luz y aborrece a su hermano, todavía está en tinieblas. Quien ama a su hermano, permanece en la luz y no hay ocasión de tropiezo en él. Pero quien aborrece a su hermano está en tinieblas, camina en tinieblas y no sabe a dónde se dirige, porque las tinieblas cegaron sus ojos.
27.3.08
Evangelio según San Juan 13, 34-35
Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros.
En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros".
En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros".
11.1.07
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