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15.11.25

Salmo 100(99),1b-2.3.4.5.

¡Lleguemos hasta el Señor cantando himnos de gozo!

Aclame al Señor toda la tierra,

sirvan al Señor con alegría,

lleguen hasta él con cantos jubilosos.

Reconozcan que el Señor es Dios:

 

él nos hizo y a él pertenecemos;

somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entren por sus puertas dando gracias,

entren en sus atrios con himnos de alabanza,

 

alaben al Señor y bendigan su Nombre.

¡Qué bueno es el Señor!

Su misericordia permanece para siempre,

y su fidelidad por todas las generaciones

6.7.25

Salmo 34(33),2-3.4-5.6-7.

 

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren.

 

Glorifiquen conmigo al Señor,

alabemos su Nombre todos juntos.

Busqué al Señor: El me respondió

y me libró de todos mis temores.

 

Miren hacia El y quedarán resplandecientes,

y sus rostros no se avergonzarán.

Este pobre hombre invocó al Señor:

El lo escuchó y lo salvó de sus angustias.

1.6.24

SALMO 148


1 ¡Aleluya!

Alaben al Señor desde el cielo,

alábenlo en las alturas;

 

2 alábenlo, todos sus ángeles,

alábenlo, todos sus ejércitos.

 

3 Alábenlo, sol y luna,

alábenlo, astros luminosos;

 

4 alábenlo, espacios celestiales

y aguas que están sobre el cielo.

 

5 Alaben el nombre del Señor,

porque él lo ordenó, y fueron creados;

 

6 él los afianzó para siempre,

estableciendo una ley que no pasará.

 

7 Alaben al Señor desde la tierra,

los cetáceos y los abismos del mar;

 

8 el rayo, el granizo, la nieve, la bruma,

y el viento huracanado que obedece a sus órdenes.

 

9 Las montañas y todas las colinas,

los árboles frutales y todos los cedros;

 

10 las fieras y los animales domésticos,

los reptiles y los pájaros alados.

 

11 Los reyes de la tierra y todas las naciones,

los príncipes y los gobernantes de la tierra;

 

12 los ancianos, los jóvenes y los niños,

 

13 alaben el nombre del Señor.

Porque sólo su Nombre es sublime;

su majestad está sobre el cielo y la tierra,

 

14 y él exalta la fuerza de su pueblo.

¡A él, la alabanza de todos sus fieles,

y de Israel, el pueblo de sus amigos!

¡Aleluya!

8.7.23

Salmo 138(137),1-2a.2bcd-3.4-5.

 Te doy gracias, Señor, de todo corazón,

te cantaré en presencia de los ángeles.

Me postraré ante tu santo Templo.

 

y daré gracias a tu Nombre

por tu amor y tu fidelidad.

porque tu promesa ha superado tu renombre.

Me respondiste cada vez que te invoqué

y aumentaste la fuerza de mi alma.

 

Que los reyes de la tierra te bendigan

al oír las palabras de tu boca,

y canten los designios del Señor,

porque la gloria del Señor es grande.


18.5.13

Secuencia de Pentecostés, Autor: Padre Javier Barros


1. Ven, oh Santo Espíritu,
y envíanos tu luz.
Tú serás la claridad
que inunde el corazón.

2. Padre de los pobres
ven a enriquecer,
te lo suplicamos,
todo nuestro ser.

3. Tú eres quien consuela,
amigo siempre fiel.
Tregua en el trabajo,
brisa en el calor.
4. Tú eres el descanso,
la ponderación.
Cuando viene el llanto,
la consolación.

5. Eres luz hermosa
que regala amor.
¡No nos abandones,
Espíritu de Dios!

6. ¡Sana las heridas,
limpia el corazón!
Dale tú el calor
y oriéntalo.

7. Con tus siete dones
ven repártelos,
tu bondad, tu gracia
nos den inspiración.

8. Salva al que busca
la salvación.
Danos alegría.
Amén. Aleluya.

28.4.12

Salmo 3, 1-9

Salmo de David. Cuando huía de su hijo Absalón
2 Señor, ¡qué numerosos son mis adversarios,
cuántos los que se levantan contra mí!
3 ¡Cuántos son los que dicen de mí:
«Dios ya no quiere salvarlo»!
4 Pero Tú eres mi escudo protector y mi gloria,
tú mantienes erguida mi cabeza.
5 Invoco al Señor en alta voz,
y él me responde desde su santa Montaña.
6 Yo me acuesto y me duermo,
y me despierto tranquilo
porque el Señor me sostiene.
7 No temo a la multitud innumerable,
apostada contra mí por todas partes.
8 ¡Levántate, Señor! ¡Sálvame, Dios mío!
Tú golpeas en la mejilla a mis enemigos
y rompes los dientes de los malvados.
9 ¡En ti, Señor, está la salvación,
y tu bendición sobre tu pueblo!



16.10.11

SALMO 96

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre, día tras día, proclamen su victoria.
Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos.
Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.
Los dioses de los pueblos no son más que apariencia, pero el Señor hizo el cielo;
en su presencia hay esplendor y majestad, en su Santuario, poder y hermosura.
Aclamen al Señor, familias de los pueblos, aclamen la gloria y el poder del Señor;
aclamen la gloria del nombre del Señor. Entren en sus atrios trayendo una ofrenda,
adoren al Señor al manifestarse su santidad: ¡que toda la tierra tiemble ante él!
Digan entre las naciones: «¡el Señor reina! El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud».
Alégrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos, griten de gozo los árboles del bosque.
Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra: él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad.

9.2.11

Nadie Te Ama Como Yo, autor: Martín Valverde

Yo sé bien lo que has vivido
sé también porque has llorado
yo sé bien lo que has sufrido
pues de tu lado no me he ido.
. . .
Yo a tu lado he caminado
junto a ti yo siempre he ido
aun a veces te he cargado
yo he sido tu mejor amigo
. . .
Pues nadie te ama
como yo

mira la cruz
esa es mi mas grande prueba
nadie te ama como yo

14.8.10

Primera carta de San Pedro 1, 3-9

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, nos hizo renacer, por la resurrección de Jesucristo, a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera, que ustedes tienen reservada en el cielo. Porque gracias a la fe, el poder de Dios los conserva para la salvación dispuesta a ser revelada en el momento final. Por eso, ustedes se regocijan a pesar de las diversas pruebas que deben sufrir momentáneamente: así, la fe de ustedes, una vez puesta a prueba, será mucho más valiosa que el oro perecedero purificado por el fuego, y se convertirá en motivo de alabanza, de gloria y de honor el día de la Revelación de Jesucristo. Porque ustedes lo aman sin haberlo visto, y creyendo en él sin verlo todavía, se alegran con un gozo indecible y lleno de gloria, seguros de alcanzar el término de esa fe, que es la salvación.