15.8.24
28.6.23
Hablar con Dios, Sábado de la Octava de Pascua; Autor: Francisco Fernández Carvajal
Del misterio pascual de Cristo nace la Iglesia y ésta se
presenta a los hombres de su tiempo con una apariencia pequeña, como la
levadura, pero con una fuerza divina capaz de transformar el mundo, haciéndolo
más humano y más cercano a su Creador. Muchos hombres de buena voluntad han
respondido hoy a las frecuentes llamadas del sucesor de Pedro para dar luz a
tantas conciencias que andan en la oscuridad en tierras en las que en otro
tiempo se amaba a Cristo.
Como hicieron los primeros cristianos, “lo verdaderamente
importante es tratar a las almas una a una, para acercarlas a Dios” (A. DEL
PORTILLO, Carta pastoral, 25-XII-1985, n. 9). Por eso, nosotros mismos debemos
estar muy cerca del Señor, unidos a Él como el sarmiento a la vid. Sin santidad
personal no es posible el apostolado, la levadura viva se convierte en masa
inerte. Seríamos absorbidos por el ambiente pagano que con frecuencia
encontramos en quienes quizá en otro tiempo fueron buenos cristianos.
El cristiano, si está unido al Señor, será siempre optimista, “con un optimismo sobrenatural que hunde sus raíces en la fe, que se alimenta de la esperanza y a quien pone alas el amor
26.2.14
¿Por Qué Tener Miedo?, Autora: Santa Faustina Kowalska
13.5.13
Surco Nº 90, Autor: San Josemaría
16.10.11
SALMO 96
canten al Señor, bendigan su Nombre, día tras día, proclamen su victoria.
Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos.
Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.
Los dioses de los pueblos no son más que apariencia, pero el Señor hizo el cielo;
en su presencia hay esplendor y majestad, en su Santuario, poder y hermosura.
Aclamen al Señor, familias de los pueblos, aclamen la gloria y el poder del Señor;
aclamen la gloria del nombre del Señor. Entren en sus atrios trayendo una ofrenda,
adoren al Señor al manifestarse su santidad: ¡que toda la tierra tiemble ante él!
Digan entre las naciones: «¡el Señor reina! El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud».
Alégrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos, griten de gozo los árboles del bosque.
Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra: él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad.
18.12.10
Camino Nº 405, Autor: San Josemaría
fracasar. No has fracasado: has adquirido experiencia. - Adelante!
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