A la derecha, en cambio,
están los recién casados. Han recibido un gran sacramento; deseémosles que el
sacramento recibido sea de verdad portador no sólo de bienes materiales, sino
más aún de gracias espirituales. El siglo pasado había en Francia un profesor
insigne, Federico Ozanam; enseñaba en la Sorbona, era elocuente, estupendo.
Tenía un amigo, Lacordaire, que solía decir: “¡Este hombre es tan estupendo y
tan bueno que se hará sacerdote y llegará a ser todo un obispo!” Pero no.
Encontró a una señorita excelente y se casaron. A Lacordaire no le sentó bien y
dijo: « ¡Pobre Ozanam! ¡También él ha caído en la trampa! ». Dos años después,
Lacordaire vino a Roma y fue recibido por Pío IX; « Venga, venga, padre, --le
dijo--yo siempre había oído decir que Jesús instituyó siete sacramentos: ahora
viene usted, me revuelve las cartas en la mesa, y me dice que ha instituido
seis sacramentos y una trampa. No, padre, el matrimonio no es una trampa, ¡es
un gran sacramento! »
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10.6.13
15.1.09
Ilustrísimos Señores; Capítulo: En qué clase de mundo..., Autor: Albino Luciani
de la carta de Albino Luciani a Gilbert K. Chesterton:
Lo que muchos combaten no es al verdadero Dios, sino la falsa idea que se han hecho de Dios: un Dios que protege a los ricos, que no hace más que pedir y acuciar, que siente envidia de nuestro progreso, que espía continuamente desde arriba nuestros pecados para darse el placer de castigarlos.
Querido Chesterton, tú lo sabes, Dios no es así: es justo y bueno a la vez; Padre también de los hijos pródigos, a los que desea ver no mezquinos y miserables, sino grandes, libres, creadores de su propio destino. Nuestro Dios es tan poco rival del hombre, que ha querido hacerle su amigo, llamándole a participar de su misma naturaleza divina y de su misma eterna felicidad. Ni tampoco es verdad que nos pida demasiado; al contrario, se contenta con poco, porque sabe muy bien que no tenemos gran cosa.
Querido Chesterton, estoy tan convencido como tú: este Dios se hará conocer y amar cada vez más; y de todos, incluidos los que hoy lo rechazan, no porque sean malos (¡son quizá mejores que nosotros dos!), sino porque le miran desde un punto de vista equivocado. ¿Que ellos siguen sin creer en Él? Él les responde: soy Yo el que cree en vosotros”
Lo que muchos combaten no es al verdadero Dios, sino la falsa idea que se han hecho de Dios: un Dios que protege a los ricos, que no hace más que pedir y acuciar, que siente envidia de nuestro progreso, que espía continuamente desde arriba nuestros pecados para darse el placer de castigarlos.
Querido Chesterton, tú lo sabes, Dios no es así: es justo y bueno a la vez; Padre también de los hijos pródigos, a los que desea ver no mezquinos y miserables, sino grandes, libres, creadores de su propio destino. Nuestro Dios es tan poco rival del hombre, que ha querido hacerle su amigo, llamándole a participar de su misma naturaleza divina y de su misma eterna felicidad. Ni tampoco es verdad que nos pida demasiado; al contrario, se contenta con poco, porque sabe muy bien que no tenemos gran cosa.
Querido Chesterton, estoy tan convencido como tú: este Dios se hará conocer y amar cada vez más; y de todos, incluidos los que hoy lo rechazan, no porque sean malos (¡son quizá mejores que nosotros dos!), sino porque le miran desde un punto de vista equivocado. ¿Que ellos siguen sin creer en Él? Él les responde: soy Yo el que cree en vosotros”
19.9.07
Ilustrísimos Señores; Capítulo: Palabras, palabras, palabras..., Autor: Albino Luciani
de la carta de Albino Luciani a José Joaquín Belli, poeta romano (1791-1863):
Descubro también que mi persona se enriquece por medio de la conversación. Porque poseer sólidas convicciones es hermoso; pero más hermoso todavía es poderlas comunicar y verlas compartidas y apreciadas por otros.
Descubro también que mi persona se enriquece por medio de la conversación. Porque poseer sólidas convicciones es hermoso; pero más hermoso todavía es poderlas comunicar y verlas compartidas y apreciadas por otros.
6.2.07
Ilustrísimos Señores; Capítulo: ¿Un "Déspota" Él También?, Autor: Albino Luciani
de la Carta de Albino Luciani a San Buenaventura:
Dios ‑que debería invadir nuestra vida‑ se ha convertido, en cambio, en una estrella lejanísima, a la que sólo se mira en determinados momentos. Creemos ser religiosos porque vamos a la iglesia, tratando después de llevar fuera de la iglesia una vida semejante a la de tantos otros, entretejida de pequeñas o grandes trampas, de injusticias, de ataques a la caridad, con una falta absoluta de coherencia.
En cambio, los jóvenes que buscan la coherencia no perseveran. Hallan enseguida incoherencia, verdaderas o aparentes, en la propia Iglesia y se apartan también de ella. Y como de algo hay que hacerse, se adhieren a pésimas ideologías de moda y al culto espasmódico del sexo, que es el reverso de una religión, bajo el nombre de "liberación sexual o erótica".
Pero hay más todavía. Existe el culto a la libertad. Pero no a la libertad clásica de poder hacer lo que se debe hacer sin ser molestados o de poder elegir entre una cosa u otra. No, se trata de la independencia absoluta. "Yo soy el único que decide lo que está bien y lo que está mal. Quiero realizarme a mí mismo sin depender de ley alguna que venga de fuera. Quien se opone a mis deseos, atenta contra mi personalidad. Toda autoridad es represión. toda estructura es prisión. Todo superior es un policía".
Dios ‑que debería invadir nuestra vida‑ se ha convertido, en cambio, en una estrella lejanísima, a la que sólo se mira en determinados momentos. Creemos ser religiosos porque vamos a la iglesia, tratando después de llevar fuera de la iglesia una vida semejante a la de tantos otros, entretejida de pequeñas o grandes trampas, de injusticias, de ataques a la caridad, con una falta absoluta de coherencia.
En cambio, los jóvenes que buscan la coherencia no perseveran. Hallan enseguida incoherencia, verdaderas o aparentes, en la propia Iglesia y se apartan también de ella. Y como de algo hay que hacerse, se adhieren a pésimas ideologías de moda y al culto espasmódico del sexo, que es el reverso de una religión, bajo el nombre de "liberación sexual o erótica".
Pero hay más todavía. Existe el culto a la libertad. Pero no a la libertad clásica de poder hacer lo que se debe hacer sin ser molestados o de poder elegir entre una cosa u otra. No, se trata de la independencia absoluta. "Yo soy el único que decide lo que está bien y lo que está mal. Quiero realizarme a mí mismo sin depender de ley alguna que venga de fuera. Quien se opone a mis deseos, atenta contra mi personalidad. Toda autoridad es represión. toda estructura es prisión. Todo superior es un policía".
10.9.06
Ilustrísimos Señores; Capítulo: Aquellos Tiempos del "Gobo de Rialto", Autor: Albino Luciani
de la Carta de Albino Luciani a Aldo Manuzio, tipógrafo y editor que fundó en Venecia (1494) una imprenta famosa por la elegancia de los caracteres tipográficos inventados por él llamados "itálicos":
A fuer de humanista, recordarás, sin duda, el capítulo tercero del libro octavo de La República, de Platón, donde se enumeran los signos de la decadencia democrática: los gobernantes son aceptados por los súbditos sólo a condición de que autoricen los peores excesos; al que obedece las leyes le llaman estúpido; los padres no se atreven a corregir a sus hijos; los hijos ultrajan a sus padres (“para ser libres”, escribe irónicamente Platón); el maestro teme al alumno, y el alumno desprecia al maestro; los jóvenes adoptan aires de ancianos, y los ancianos se hartan de gastar bromas para imitar a los jóvenes; las mujeres, en el vestir, se parecen a los hombres, etc.; ya conoces el capítulo.
A fuer de humanista, recordarás, sin duda, el capítulo tercero del libro octavo de La República, de Platón, donde se enumeran los signos de la decadencia democrática: los gobernantes son aceptados por los súbditos sólo a condición de que autoricen los peores excesos; al que obedece las leyes le llaman estúpido; los padres no se atreven a corregir a sus hijos; los hijos ultrajan a sus padres (“para ser libres”, escribe irónicamente Platón); el maestro teme al alumno, y el alumno desprecia al maestro; los jóvenes adoptan aires de ancianos, y los ancianos se hartan de gastar bromas para imitar a los jóvenes; las mujeres, en el vestir, se parecen a los hombres, etc.; ya conoces el capítulo.
31.8.06
Ilustrísimos Señores, Capítulo "El Tiempo de los Impostores", Autor: Albino Luciani

de la Carta de Albino Luciani a Pavel Ivanovic Cicikov, grotesco personaje de ¨Las Almas Muertas" de Gogol, que hace grandes negocios gracias a una mayúscula mentira:
A la “gran prensa” Cesbron podría añadir el cine, la radio, la televisión. Estos nuevos instrumentos, en sí mismos muy útiles, si los manipula gente astuta, a fuerza de bombardear a los receptores con colores sonorizados y de una persuasión tanto más eficaz cuanto más oculta, son capaces de hacer que los hijos acaben odiando al mejor de los padres y la gente vea blanco lo que es negro.
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