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14.1.26

2 Corintios 6:14-18; Autor: San Pablo

 

No se junten con los que rechazan la fe: es cosa absurda. ¿Podrían unirse la justicia y la maldad? ¿Podrían convivir la luz y las tinieblas?  ¿Podría haber armonía entre Cristo y Satanás? ¿Qué unión puede haber entre el que cree y el que ya no cree?

¿Qué tiene que ver el Templo de Dios con los ídolos? Nosotros somos el Templo del Dios vivo. Dios lo dijo: Habitaré y viviré en medio de ellos; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.

Por eso, salgan de en medio de ellos y apártense, dice el Señor. No toquen nada impuro y yo los miraré con agrado. Yo seré un padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos e hijas, dice el Señor, Dueño del universo.



12.6.13

Segunda Carta de San Pablo a los Corintios 4, 5-6


Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús, el Señor, y nosotros no somos más que servidores de ustedes por amor de Jesús. Porque el mismo Dios que dijo: «Brille la luz en medio de las tinieblas», es el que hizo brillar su luz en nuestros corazones para que resplandezca el conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en el rostro de Cristo.

29.5.13

Primera Carta a los Corintios 2, 14; Autor: San Pablo


El hombre puramente natural no valora lo que viene del Espíritu de Dios: es una locura para él y no lo puede entender, porque para juzgarlo necesita del Espíritu.

8.7.12

Segunda Carta de San Pablo a los Corintios 12, 7-10



Para que no, tenga soberbia, me han metido una espina en la carne: un ángel de Satanás que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces he pedido al Señor verme libre de él; y me ha respondido: «Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad.» Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso, vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte.

28.6.12

Primera Carta de San Pablo a los Corintios 12, 1-3


Con relación a los dones espirituales, no quiero, hermanos, que ustedes vivan en la ignorancia. Ustedes saben que cuando todavía eran paganos, se dejaban arrastrar ciegamente al culto de dioses inanimados. Por eso les aseguro que nadie, movido por el Espíritu de Dios, puede decir: "Maldito sea Jesús". Y nadie puede decir: "Jesús es el Señor", si no está impulsado por el Espíritu Santo.

14.3.10

Segunda Carta de San Pablo a los Corintios 9, 7-8

Cada uno actúe según determinó en su corazón: no de mala gana ni por necesidad, pues Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios que puede colmaros de toda gracia, para que, teniendo lo necesario siempre y en todo, abundéis en toda obra buena.

Segunda Carta de San Pablo a los Corintios 5, 18-21

Todo procede de Dios, que nos ha reconciliado con Él por medio de Cristo, y nos ha confiado el misterio de la reconciliación. Porque en Cristo estaba Dios reconciliando consigo al mundo, no tomándole cuenta de sus pecados, sino dándonos la palabra de reconciliación. Somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios os exhortara a través nuestro. Os suplicamos en nombre de Cristo: reconciliaos con Dios. A aquel que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que nos hiciéramos justicia de Dios en él.