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6.12.23

Primera Carta a los Tesalonicenses 4,1-3; Autor: San Pablo

Por lo demás, hermanos, les rogamos y los exhortamos en el Señor Jesús, que vivan conforme a lo que han aprendido de nosotros sobre la manera de comportarse para agradar a Dios. De hecho, ustedes ya viven así: hagan mayores progresos todavía.

Ya conocen las instrucciones que les he dado en nombre del Señor Jesús.

La voluntad de Dios es que sean santos.

4.12.12

Primera Carta a los Tesalonicenses 5, 4-11, Autor: San Pablo


Pero ustedes, hermanos, no viven en las tinieblas para que ese Día los sorprenda como un ladrón:  todos ustedes son hijos de la luz, hijos del día. Nosotros no pertenecemos a la noche ni a las tinieblas. No nos durmamos, entonces, como hacen los otros: permanezcamos despiertos y seamos sobrios. Los que duermen lo hacen de noche, y también los que se emborrachan. Nosotros, por el contrario, seamos sobrios, ya que pertenecemos al día: revistámonos con la coraza de la fe y del amor, y cubrámonos con el caso de la esperanza de la salvación. Porque Dios no nos destinó para la ira, sino para adquirir la salvación por nuestro Señor Jesucristo,  que murió por nosotros, a fin de que, velando o durmiendo, vivamos unidos a él.  Anímense, entonces, y estimúlense mutuamente, como ya lo están haciendo.

9.11.09

Segunda Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 3, 1-2

Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor se propague y sea glorificada, como lo fue entre vosotros, y para que nos veamos libres de los hombres perversos y malvados.

4.11.09

Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 5,12-18

Os rogamos, hermanos, que tengáis en consideración a lo que trabajan entre vosotros y en el Señor os presiden y amonestan. Tened con ellos las mayores muestras de amor en atención a su oficio. Que haya paz entre vosotros. También os rogamos, hermanos, esto: corregid a los indisciplinados, alentad a los pusilánimes, sostened a los débiles y acoged a todos. Mirad que nadie devuelva a otro mal por mal, antes bien buscad siempre el bien entre vosotros y el de los demás. Estad siempre alegres y orad sin cesar. Dad gracias por todo, porque ésta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús.