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12.7.16

No Hay Mayor Amor; Autora: Beata Teresa de Calcuta

Cristo ha dicho: « Estaba hambriento y vosotros me habéis alimentado» (Mt 25,35). Estaba hambriento no solamente de pan sino también del afecto bondadoso que hace que se sienta amado, reconocido, que se sienta ser alguien a los ojos de otro. Ha estado desnudo no solamente de todo vestido, sino también de toda dignidad y consideración ya que la mayor injusticia cometida hacia el pobre es despreciarle porque es pobre. Estuvo privado no sólo de un techo...sino también de todas las privaciones que aguantan los que son encerrados, rechazados o excluidos errando por el mundo sin que no haya nadie que se preocupe por ellos. 

Baja por la calle sin más propósito que eso. Mira este hombre, allí, en el rincón, y ve hacia él. Quizás se irritará, pero estarás allí, frente a él, físicamente. Debes manifestar la presencia que está en tí por el amor y la atención con los cuales te diriges a este hombre. ¿Por qué? Porque, para tí, se trata de Jesús. Jesús, sí, pero que no puede recibirte en su casa –- he aquí la razón por la que debes saber ir hacia él. Jesús, sí, pero oculto en la persona que está allí. Jesús, en el más
 pequeño de nuestros hermanos (Mt 25,40), no está solamente hambriento de un trozo de pan sino también de amor, de reconocimiento, de ser tenido en cuenta. 

20.2.15

Sermón 6 de Cuaresma; SC 49, pag. 56-58; Autor: San León Magno


Amados míos, “la tierra está llena de la misericordia de Dios” (Sal 32,5) en todo tiempo... No obstante, el retorno de los días más particularmente marcados por el misterio de la restauración humana, estos día que preceden a la fiesta de Pascua, nos anima a prepararnos por una purificación religiosa... La fiesta de pascua tiene la particularidad que toda la Iglesia se alegra a causa del perdón de los pecados. Este perdón se realiza no solamente en aquellos que renacen por el bautismo sino también en aquellos que ya forman parte de la comunidad de los hijos (adoptivos) de Dios. 




Es verdad que, principalmente por el baño de un nuevo nacimiento, somos regenerados en hombres nuevos(Tit 3,5). Con todo, nos conviene a todos renovarnos diariamente  para combatir el deterioro de nuestra condición mortal y, en las etapas de nuestro progreso, no hay nadie que no tenga que caminar siempre hacia una perfección mayor. Todos debemos esforzarnos para que el día de la redención nadie permanezca en los vicios de otros tiempos. 




Lo que cada cristiano tiene que hacer en todo momento, queridos míos, hay que hacerlo ahora con un empeño mayor y generosidad más grande. Así cumpliremos el ayuno de cuarenta días instituido por los apóstoles, no tanto reduciendo nuestro alimento, sino, sobre todo, guardando abstinencia de nuestros pecados... No hay nada más provechoso que unir a los ayunos razonables de los santos la práctica de la limosna... Bajo el nombre de las obras de misericordia, la limosna engloba las acciones de bondad dignas de elogio, y así las almas de todos los fieles pueden unirse en un mismo mérito, sea cual sea la desigualdad de su condición y sus recursos.