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11.11.23

Evangelio según San Lucas 10,17-20

En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron llenos de gozo y dijeron a Jesús: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre".
El les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.
Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas
las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos.

No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo".

13.12.22

Evangelio según San Lucas 21, 8

 

Jesús contestó: «Estén sobre aviso y no se dejen engañar; porque muchos usurparán mi nombre y dirán: “Yo soy el Mesías, el tiempo está cerca”. No los sigan

3.4.16

Evangelio según San Lucas, 24, 28-29


Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba». El entró y se quedó con ellos.

16.7.14

Evangelio según San Lucas, 6,27-28


Pero yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman.

26.6.13

Evangelio según San Lucas 5, 1-6


En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la
palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos
barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían
desembarcado y estaban lavando las redes.
Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un
poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
—«Rema mar adentro, y echad las redes para pescar.»
Simón contestó:
—«Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos
cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que
reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para
que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las
dos barcas, que casi se hundían. 

3.4.13

Evangelio según san Lucas 24, 25

¡Qué poco entienden ustedes y qué lentos son sus corazones para creer todo lo que anunciaron los profetas!

20.9.12

Las Bienaventuranzas, pg 234; Autor: Georges Chevrot

El Salvador aparta netamente la hipótesis de que le Evangelio recibiera la acogida unánime de los hombres a quienes fuese predicado: ¡Ay, cuando  todos los hombres dijeren bien de vosotros  -se lee en San Lucas -, porque así hicieron sus padres con los falsos profetas! Si la predicación del Evangelio recogiese la aprobación universal, eso sería la prueba de que su verdad había sido alterada. Un cristianismo auténtico derriba demasiados prejuicios y se enfrenta con demasiados intereses egoístas para no causar escándalo.

10.10.10

Evangelio según San Lucas 17, 11-19

Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: "Jesús, maestro, ten compasión de nosotros."

Al verlos, les dijo: "Id a presentaros a los sacerdotes."

Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias.

Éste era un samaritano.

Jesús tomó la palabra y dijo: "¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?"

Y le dijo: "Levántate, vete; tu fe te ha salvado."

4.7.10

Evangelio según San Lucas 10, 5-6

Al entrar en una casa, digan primero: "¡Que descienda la paz sobre esta casa!". Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.

6.4.10

Evangelio según San Lucas 24, 28-32

Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba". Él entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista. Y se decían: "¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?".

27.3.10

Evangelio según San Lucas 1, 46-55

Mi alma engrandece al Señor,
y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador,
porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava; por eso desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones,
porque ha hecho en mí cosas grandes el Todopoderoso, cuyo nombre es Santo,
y su misericordia pasa de generación en generación para los que le temen.
Manifestó el poder de su brazo y dispersó a los soberbios en los proyectos de su corazón.
Derribó a los poderosos de sus tronos y ensalzó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos y a los ricos los despidió con las manos vacías.
Acogió a Israel su siervo, recordando su misericordia,
como había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia para siempre.

20.3.10

Evangelio según San Lucas 12, 11-12

Cuando os lleven a las sinagogas y ante los magistrados y autoridades, no os preocupéis de cómo defenderos o de qué habéis de decir, pues el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que conviene decir.

14.2.06

Evangelio según San Lucas 16, 27-31

"Te tuego entonces, padre, que le envíes a casa de mi padre -pues tengo cinco hermanos-, para que les avise y no vengan también ellos a este lugar de tormentos". Abraham respondió: "Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen". Pero él dijo: "No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va a ellos, harán penitencia". Y le contestó: "Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, tampoco se convencerán, aunque uno de los muertos resucite."»
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