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1.7.13

Las Bienaventuranzas, Cáp. 17, Autor: Georges Chevrot

Jesucristo no instaurará el reinado de Dios sobre la tierra con pusilánimes y con mediocres: le hacen falta hombres de gran corazón, que piensen con altura, que vean con amplitud, que quieran con grandeza. Esta voluntad de grandeza crea en ellos una insatisfacción y una inquietud comparables a las mordeduras del hambre y a las quemaduras de la sed.

12.11.12

Segunda carta de San Pablo a Timoteo 4,1-6

Te conjuro en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos, por su venida y por su reino: predica la palabra, insiste oportuna e inoportunamente, argumenta, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Pues vendrá un tiempo en que no soportarán la doctrina sana, sino que, dejándose llevar de sus caprichos, reunirán en torno a sí maestros que halaguen sus oidos, y se apartarán de la verdad volviéndose a las fábulas. Pero tú vigila en todo, afánate en el trabajo, haz labor de evangelista, desempeña bien tu ministerio.

20.9.12

Las Bienaventuranzas, pg 234; Autor: Georges Chevrot

El Salvador aparta netamente la hipótesis de que le Evangelio recibiera la acogida unánime de los hombres a quienes fuese predicado: ¡Ay, cuando  todos los hombres dijeren bien de vosotros  -se lee en San Lucas -, porque así hicieron sus padres con los falsos profetas! Si la predicación del Evangelio recogiese la aprobación universal, eso sería la prueba de que su verdad había sido alterada. Un cristianismo auténtico derriba demasiados prejuicios y se enfrenta con demasiados intereses egoístas para no causar escándalo.

15.1.11

Carta de Santiago 5,19-20

Hermanos míos, si uno de ustedes se desvía de la verdad y otro lo hace volver, sepan que el que hace volver a un pecador de su mal camino salvará su vida de la muerte y obtendrá el perdón de numerosos pecados.