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25.6.24

Conferencias. De la oración; Autor: San Juan Casiano (c. 360-435) fundador de la Abadía de Marsella

¡Venga a nosotros tu Reino!

En la segunda demanda de la oración del “Padre Nuestro”, el alma pura expresa el deseo de pronto ver llegar al Reino de su Padre.

Puede implicar, en primer lugar, al Reino inaugurado cada día por Cristo en el alma de los santos. Eso se produce cuando el diablo es expulsado de nuestro corazón junto con los vicios con los que lo infectaba y su imperio desaparece. Entonces Dios entra en nosotros como soberano, al mismo tiempo que se expande la fragancia de las virtudes. Una vez que la fornicación es vencida, la castidad reina en nuestra alma. Cuando la furia es superada, reina la tranquilidad y si el orgullo es pisoteado, es el tiempo de la humildad.

También, la demanda del Reino implica directamente lo prometido a todos los perfectos, a todos los hijos de Dios. Cristo les dirá: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo” (Mt 25,34). Por eso, el alma mantiene su mirada ardientemente fijada en este término feliz, plena de deseo, y en la espera exclama: “¡Venga a nosotros tu Reino!”. Sabe bien, ya que su conciencia le rinde testimonio, que en cuanto lo vea, entrará en ese Reino.

 

22.2.24

Jesús de Nazaret I, “La oración del Señor”, pp. 169-176; Autor: Benedicto XV

El Padrenuestro comienza con un gran consuelo; podemos decir Padre. En una sola palabra como ésta se contiene toda la historia de la redención. Podemos decir Padre porque el Hijo es nuestro hermano y nos ha revelado al Padre; porque gracias a Cristo hemos vuelto a ser hijos de Dios.



12.10.20

Hablar con Dios, Tomo 5, N° 34, Autor: Francisco Fernández Carvajal

En la Sagrada Escritura el nombre equivale a la persona misma, es su identidad más profunda. Por eso, dirá Jesús al final de su vida, como resumiendo sus enseñanzas: Manifesté tu nombre a los hombres (Jn 17, 6). Nos reveló el misterio de Dios. En el Padrenuestro formulamos el deseo amoroso de que el nombre de Dios, de nuestro Padre Dios, sea conocido y reverenciado por toda la tierra; también debemos expresar nuestro dolor por las ocasiones en que es profanado, silenciado o empleado con ligereza. «Al decir santificado sea tu nombre nos recomendamos a nosotros mismos para que deseemos que el nombre del Señor, que siempre es santo en sí mismo, sea también tenido como santo por los hombres, es decir, que no sea nunca despreciado por ellos» (SAN AGUSTIN, Carta 130, a Proba)

En determinados ambientes los hombres tienen recelo para nombrar a Dios. En lugar del Creador hablan de “la sabia naturaleza”, o llaman “destino” a la Providencia divina, etc. En ocasiones son sólo modos de decir, pero, en otras, el silencio del nombre de Dios es intencionado. En esos casos, venciendo los respetos humanos, debemos nosotros, intencionadamente también, honrar a nuestro Padre. Sin afectación, nos mantendremos fieles a los modos cristianos de hablar, que expresan externamente la fe de nuestra alma. Las expresiones tradicionales de muchos países, tales como “gracias a Dios” o “si Dios quiere” (Santiago 4, 15), etc., pueden servir de ayuda en algunas ocasiones para tener presente al Señor en la conversación.

20.6.13

Paráfrasis del Padre Nuestro; Autor: San Francisco de Asis


 "Danos hoy el pan de este día” 
Tu Hijo amado, Nuestro Señor Jesucristo 
para que recordemos, comprendamos y veneremos mejor 
el amor que nos tiene y todo lo que por nosotros ha dicho, hecho y sufrido.

 

“Perdónanos nuestras ofensas” 
Por tu misericordia inefable 
por la fuerza de la Pasión de tu Hijo amado 
por los méritos y por la intercesión de la Virgen María 
y de todos los elegidos.

 

“Como nosotros perdonamos a los que nos ofenden” 
aunque no perdonamos plenamente 
Tú, Señor, haz que sepamos perdonar plenamente; 
Que amemos de verdad a nuestros enemigos, gracias a Ti, 
Que sepamos orar sinceramente por ellos 
Que a nadie devolvamos mal por mal 
Antes bien procuremos hacer el bien a todo el mundo, por Ti. 



“No nos dejes caer en la tentación” 
sea manifiesta o encubierta 
repentina o latente y prolongada. 



“Y líbranos del mal” 
pasado, presente y futuro. Amén.

29.6.10

Evangelio según San Mateo 6, 9-13

Ustedes oren de esta manera:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.

escuchar The Lord's Prayer