Todo esto te sucederá porque
habrás escuchado la voz del Señor, tu Dios, y observado sus mandamientos y sus
leyes, que están escritas en este libro de la Ley, después de haberte
convertido al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma.
Este mandamiento que hoy te
prescribo no es superior a tus fuerzas ni está fuera de tu alcance.
No está en el cielo, para
que digas: "¿Quién subirá por nosotros al cielo y lo traerá hasta aquí, de
manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?".
Ni tampoco está más allá del
mar, para que digas: "¿Quién cruzará por nosotros a la otra orilla y lo
traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en
práctica?"
No, la palabra está muy
cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la practiques.
