16.12.07

Carta de San Pablo a los Filipenses 4,4-7

Alegraos siempre en el Señor; lo repito: alegraos. Que vuestra modestia sea patente a todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada os inquietéis, sino presentad en toda oración y plegaria al Señor vuestras peticiones, acompañadas de la acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera toda inteligencia, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

7.12.07

Hablar con Dios, Tomo 1, Nº 4, Autor: Francisco Fernández Carvajal

“Si Cristo, conocedor del interior del hombre, subraya esta conmoción, quiere decir que es importante para toda nuestra actitud frente al sufrimiento ajeno. Por lo tanto, es necesario cultivar en uno mismo esta sensibilidad del corazón hacia el que sufre. A veces esta compasión es la única o la principal manifestación de nuestro amor y de nuestra solidaridad hacia el hombre que sufre” (JUAN PABLO II, Carta Apost. Salvifici doloris, 28).
¿No tendremos en el propio hogar, en la oficina o en la fábrica, a esa persona herida, física o moralmente, que requiere, con urgencia quizá, nuestra disponibilidad, nuestro afecto y nuestros cuidados?