20.4.23

Libro de los Hechos de los Apóstoles 4,18-21.

Los llamaron y les prohibieron terminantemente que dijeran una sola palabra o enseñaran en el nombre de Jesús. Pedro y Juan les respondieron: "Juzguen si está bien a los ojos del Señor que les obedezcamos a ustedes antes que a Dios. 

Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído".

Después de amenazarlos nuevamente, los dejaron en libertad, ya que no sabían cómo castigarlos, por temor al pueblo que alababa a Dios al ver lo que había sucedido.


Misa "Pro Eligendo Pontifice" Homilía del Cardenal Joseph Ratzinger

 A quien tiene una fe clara, según el Credo de la Iglesia, se le aplica a menudo la etiqueta de 'fundamentalista'. Mientras el relativismo, es decir, dejarse llevar a la deriva por cualquier viento de doctrina, parece ser la única actitud adecuada para los tiempos modernos. Se está constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida solo el propio 'yo' y sus antojos. No es 'adulta' una fe que sigue las olas de la moda y la última novedad; adulta y madura es una fe profundamente arraigada en la amistad con Cristo. Esta amistad nos abre a todo lo que es bueno y nos da el criterio para discernir entre lo verdadero y lo falso, entre el engaño y la verdad. Debemos madurar esta fe adulta".