28.12.22

Forja N° 634; Autor: San Josemaría

 
Encomiendo de todo corazón, a diario, que el Señor nos conceda el don de lenguas. Un don de lenguas, que no consiste en el conocimiento de varios idiomas, sino en saber adaptarse a la capacidad de los oyentes.


    —No se trata de "hablar en necio al vulgo, para que entienda"; sino de hablar en sabio, en cristiano, pero de modo asequible a todos.

    —Este don de lenguas es el que pido al Señor y a su Madre bendita para sus hijos.

Primera Carta de San Juan 1,5-7

 


Anunciamos a ustedes: que Dios es luz y que en él no hay tinieblas.

Si decimos que estamos en comunión con él mientras caminamos en tinieblas, somos unos mentirosos y no actuamos en la verdad.
En cambio, si caminamos en la luz, lo mismo que él está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, el Hijo de Dios, nos purifica de todo pecado.