Moisés habló al pueblo diciendo: Tú eres un pueblo consagrado al Señor, tu Dios: Él te eligió para que fueras su pueblo y su propiedad exclusiva entre todos los pueblos de la tierra. El Señor se prendó de ustedes y los eligió, no porque sean el más numeroso de todos los pueblos. Al contrario, tú eres el más insignificante de todos. Pero por el amor que les tiene, y para cumplir el juramento que hizo a tus padres, el Señor los hizo salir de Egipto con mano poderosa, y los libró de la esclavitud y del poder del Faraón, rey de Egipto. Reconoce, entonces, que el Señor, tu Dios, es el verdadero Dios, el Dios fiel, que a lo largo de mil generaciones, mantiene su alianza y su fidelidad con aquellos que lo aman y observan sus mandamientos; pero que no tarda en dar su merecido a aquel que lo aborrece, a él mismo en persona, haciéndolo desaparecer. Por eso, observa los mandamientos, los preceptos y las leyes que hoy te ordeno poner en práctica.
12.10.26
18.4.26
Deuteronomio 30,10-14.
Este mandamiento que hoy te
prescribo no es superior a tus fuerzas ni está fuera de tu alcance.
No está en el cielo, para
que digas: "¿Quién subirá por nosotros al cielo y lo traerá hasta aquí, de
manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?".
Ni tampoco está más allá del
mar, para que digas: "¿Quién cruzará por nosotros a la otra orilla y lo
traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en
práctica?"
No, la palabra está muy
cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la practiques.
6.1.25
Evangelio según San Juan 15,12-17
Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los
otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los
amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo
servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi
Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a
ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero.
Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Lo que yo les
mando es que se amen los unos a los otros.
16.3.24
Primera Carta de San Juan 2,3-11.
Queridos hermanos:
La señal de que lo conocemos, es que cumplimos sus
mandamientos.
El que dice: "Yo lo conozco", y no cumple sus
mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él.
Pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado verdaderamente a su plenitud. Esta es la señal de que vivimos en él. El que dice que permanece en él, debe proceder como él.
Queridos míos, no les doy un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, el que aprendieron desde el principio: este mandamiento antiguo es la palabra que ustedes oyeron. Sin embargo, el mandamiento que les doy es nuevo. Y esto es verdad tanto en él como en ustedes, porque se disipan las tinieblas y ya brilla la verdadera luz.
El que dice que está en la luz y no ama a su hermano, está
todavía en las tinieblas.
El que ama a su hermano permanece en la luz y nada lo hace
tropezar.
Pero el que no ama a su hermano, está en las tinieblas y camina en ellas, sin saber a dónde va, porque las tinieblas lo han enceguecido.
28.6.23
Tratado sobre la envidia y los celos, 12-15; CSEL 3, pag. 427-430; Autor: San Cipriano (c. 200-258) obispo de Cartago y mártir
El cumplimiento de la ley: el amor operante
Así que ¿hay un mandamiento que el Señor haya enseñado con
más insistencia a sus discípulos que este de amar los unos a los otros con el
mismo amor con que él nos ha amado? (Jn 13,34) ¿Se encontrará entre los
consejos que conducen a la salvación y entre los preceptos divinos un
mandamiento más importante para guardar y observar? Pero como el que por la
envidia se ha vuelto incapaz de actuar como un hombre de paz y de corazón
¿podrá guardar la paz o el amor del Señor?
Por esto, el apóstol Pablo proclamó también los méritos de la paz y de la caridad. Afirmó con fuerza que ni la fe ni las limosnas ni siquiera los sufrimientos del martirio no le servirían de nada si no respetara los lazos de la caridad (cf 1Cor 13,1-3).
13.6.23
Primera carta de San Juan 3, 22-24
Entonces, todo lo que pidamos nos lo concederá, porque guardamos sus mandatos y hacemos lo que le agrada.
9.10.22
Encíclica «Deus Caritas Est»,N° 18; Autor: Benedicto XVI papa 2005-2013
«Todo... depende de estos dos mandamientos»
Hay una interacción necesaria entre amor a Dios y amor al prójimo... Si en mi vida me falta completamente el contacto con Dios, jamás puedo ver en el otro más que el otro y no consigo reconocer en él la imagen divina. Si, por el contrario, en mi vida descuido completamente la atención al otro, deseando solamente ser «piadoso» y cumplir con mis «deberes religiosos», entonces mi relación con Dios se seca. Cuando es así, esta relación es solamente «correcta» pero sin amor. Tan sólo mi disponibilidad de ir al encuentro del prójimo, a testimoniarle mi amor, me hace también sensible ante Dios. Sólo el servicio al prójimo abre mis ojos a ese Dios hecho para mí y según su propia manera de amarme.Los santos –pongamos por ejemplo a la beata Teresa de Calcuta-
en su encuentro con el Señor en la Eucaristía, han sacado toda su capacidad de
amar al prójimo de manera siempre nueva y, recíprocamente, este encuentro ha
adquirido todo su realismo y toda su profundidad precisamente gracias a su
servicio a los otros.
Amor a Dios y amor al prójimo son inseparables, es un único
mandamiento. Sin embargo, los dos viven del amor solícito de Dios que nos ha
amado el primero. Así, no se trata ya de un «mandamiento» que nos prescribe
algo imposible desde el exterior sino, por el contrario, de una experiencia de
amor, dada desde el interior, un amor que, por su naturaleza, debe ser
compartido con los otros. El amor crece con el amor. El amor es «divino» porque
viene de Dios y nos une a Dios y, a través de este proceso de unificación, nos
transforma en un Nosotros, que sobrepasa nuestras divisiones y nos hace llegar
a ser uno hasta que, al final, Dios sea «todo en todos».
22.2.13
Primera Carta de San Juan 5, 1-15
El que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y el que ama al Padre ama también al que ha nacido de él. La señal de que amamos a los hijos de Dios es que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos El amor a Dios consiste en cumplir sus mandamientos, y sus mandamientos no son una carga, porque el que ha nacido de Dios, vence al mundo. Y la victoria que triunfa sobre el mundo es nuestra fe.20.2.11
de la Homilía de don Victor Fernández en la Misa de 10:30 del 20 de febrero de 2011, Parroquia Isla de Maipo
1º Aprovéchate de los demás sin límite,
2º Compra, compra. . .y compra, allí está la felicidad,
3º Aparenta ser y tener más de lo que eres y tienes y
4º Disfruta al máximo la vida como si fueras a vivir tal sólo dos días más
19.8.10
Ezequiel 36, 26-28
16.1.10
Primera carta de San Juan 2, 8-11
5.10.09
Carta de San Pablo a los Gálatas 5, 14-15
13.9.09
Es Cristo que Pasa Nº 111, Autor: San Josemaría
26.2.09
Deuteronomio 30; 15-20
27.3.08
Evangelio según San Juan 13, 34-35
En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros".






