14.3.10

Segunda Carta de San Pablo a los Corintios 5, 18-21

Todo procede de Dios, que nos ha reconciliado con Él por medio de Cristo, y nos ha confiado el misterio de la reconciliación. Porque en Cristo estaba Dios reconciliando consigo al mundo, no tomándole cuenta de sus pecados, sino dándonos la palabra de reconciliación. Somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios os exhortara a través nuestro. Os suplicamos en nombre de Cristo: reconciliaos con Dios. A aquel que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que nos hiciéramos justicia de Dios en él.

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