No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia,
recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para
presentar sus peticiones a Dios.
Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos
pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en
Cristo Jesús.
En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble,
todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo
que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus
pensamientos.
Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo
que han oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con ustedes.

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