No te hallaba, Señor, de
fuera, porque mal te buscaba fuera, que estabas dentro. Está, pues, Dios en el
alma escondido, y ahí le ha de buscar con amor el buen contemplativo, diciendo:
¿Adónde te escondiste?
6.7.25
, de los Soliloquios con Dios; Autor: san Agustín
15.12.23
La Trinidad XV, XXVIII,51; Autor: San Agustín (354-430) obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
¡Dame la fuerza de buscarte!
Señor Dios nuestro, en ti creemos, Padre, Hijo y Espíritu
Santo. (...)
Te he buscado
en cuanto me ha sido posible,
en cuanto tú me has hecho capaz,
y he tratado de comprender con la razón lo que creía con la
fe;
mucho he discutido y mucho me he esforzado.
Señor y Dios mío, mi única esperanza,
óyeme para que no sucumba al desaliento y deje de buscarte;
ansíe siempre tu rostro con ardor.
Dame la fuerza de buscarte,
tú que te dejas encontrar
y que me has dado la esperanza de poder encontrarte cada vez
más.
Ante ti está mi fuerza y mi debilidad;
conserva aquélla, sana ésta.
Ante ti está mi saber y mi ignorancia.
Allí donde tú me has abierto, acoge a quien entra;
allí donde has cerrado, abre a quien llama.
Haz que me acuerde siempre de ti,
te comprenda,
te ame.

